lunes, 20 de mayo de 2013

Comienzos

 

<<Sabemos que nuestra relación tendrá un comienzo; pero no dejemos que ponga un punto y final>>


 
Justin observó a uno de sus compañeros de clase, Peter, el mismo que sus amigos habían dicho que se había emborrachado el otro día. Siempre le había llamado la atención aquél personaje. Aunque su verdadero nombre era Pedro, en todo el instituto lo llamaban así. A él siempre le había extrañado su comportamiento: era popular, se juntaba con todos los chungos, drogatas, populares, y demás, fumaba, bebía, se drogaba... Pero ¿por qué? Justin no encontraba nada bueno en eso, ni pensaba que nadie pudiera hacerlo. Tendría que haber una explicación, y podría ser que aquél chico tuviera algún problema. Pero... no lo parecía. Aún así, intentaría asegurarse; porque no era capaz de tener a alguien sufriendo cerca y no ayudarle.
-¡Justin! ¡A la pizarra!
Él miró apresurádamente a la profesora de latín. No sabía si decía que mirara a la pizarra o que fuera a la pizarra; pero hizo ademán de levantarse. Todos se rieron.
-Que mires a la pizarra.
Se sentó y tragó saliva.
-Y bien, Justin... ¿nos podrías recordar de qué estábamos hablando?
Él echó un vistazo disimuladamente al libro de su compañero de alante, que se había apartado, también con disimulo, dejándolo mirar.
-De las conjugaciones verbales, señorita.
-Está bien... Pero que no te vuelva a llamar.
-Sí, señorita.
Siguió dando la clase.
-La próxima vez, -susurró su compañero- te las apañas tu solito. No vaya a ser que me pillen. Así que mantén los ojos puestos en la pizarra cuando estemos en clase, o al menos con esta bruja.
Él tragó saliva.
-Gracias.
El otro bufó.
-No hay de qué... -refunfuñó.
Debido a sus diferencias, nunca se habían llevado demasiado bien. Había gente que lo evitaba; pero, por suerte, se llevaba bien con muchos y muchas de la clase (aunque la mayoría no lo entendieran) y tenía a Daniel, Ainoa, Estrella y Eliot a apenas unas clases de allí. Los dos chicos siempre le protegían, y las muchachas eran muy comprensivas con él. Y pensar que sería un niño de lo más normal si no fuera por la pequeña diferencia de que... Su compañero de al lado le sacó de sus pensamientos empujándole la mesa.
-¡Eh! -le susurró- ¡Que te la vas a ganar y te vas a llevar un parte!
-Gracias.
***

Violeta echaba de menos a Jorge y todavía no conocía a casi nadie de su clase. Esperaba el momento de poder salir de allí y poder estar con Rubén. Si fuera por ella, estuviera con él siempre. Terminó el dibujo de un corazón que había hecho en su libreta. Suspiró. Ahora, ni las clases de Alternativa eran divertidas al no poder hablar con Jorge. Ojalá que pronto se hiciera nuevas amigas.

***

Cuando por fin sonó la alarma del recreo, Eliot y Daniel fueron a reencontrarse con sus amigos en donde estaban la clase de Justin y la de Ainoa y Estrella, como siempre. Mientras se acercaban, vieron a unos chungos y populares de su curso muy cerca de Justin, les causó mala espina y anduvieron rápido hasta allí.

***

-¡Tú por qué te pones a mirarme en las clases, ¿eh?! ¡Es que tengo monos en la cara o qué! ¿No estarías rajando de mí? -lo acusaba muy gallito Peter, con todos sus amigos observando detrás. Ese chaval era completamente insoportable; aunque el otro día, cuando no estaba con sus amigos, les había parecido algo menos insufrible.
-No... yo... Sólo miraba hacia allí; pero no era a ti... Te lo prometo...
-¡Ya, claro! ¡¿Te crees que soy tonto?! -espetó.
Eliot se le plantó delante al muchacho y le dio un empujón en el pecho. Justin se alivió. Su salvación.
-¡Ey! ¿Qué te pasa a ti? ¡Que con mi amigo tú no te metas, ¿eh?!
Peter los miró.
-¿Y vosotros qué sois, los defensores de los pobres o qué?
-Pues sí, ¿algún problema?
-Déjalo en paz, Peter. -intervino Daniel.
Él bufó.
-Bueno, vale. Pero sólo porque no quiero más problemas con el direc. Vámonos chicos.
Se fueron y ellos se acercaron a Justin.
-¿Qué ha pasado? -le preguntó Daniel. Eliot lo miraba interrogante.
-No... nada... -murmuró él avergonzado.
Daniel sonrió.
-Con que sí, ¿eh? Venga cuéntanoslo. -le dio una palmadita en el hombro.
-Y no pierdas detalle. -dijo Eliot.
Él sonrió por responder de alguna manera.
-Y... por cierto, ¿cuántos partes le quedan ya a ese para ser expulsado?
-Pues no lo sé... Tampoco me sé la vida de todo el mundo. -respondió Justin.
-¿Ah, no? -bromearon los dos.
-Bueno... Sólo partes. -sonrió.

***

Violeta sacó el móvil en el recreo, a escondidas de los profesores. Lo encendió y se metió en el WhatsApp. Abrió un chat con Rubén, esperaba que pudiera responderle.
-Hola, príncipe.
-¿Que tal, princesa? ¿Cómo es que estás hablándome, no estabas en el instituto? ¿No te habrá pasado algo?
-No, nada, nada, cariño. Sólo quería hablar contigo.
-Ah, menos mal.
-Te hecho de menos.
-Y yo a ti, a cada instante que estamos separados. Sólo pienso en ti.
-Te quiero.
-Te amo. Pero tendrías que apagar ya, cielo. Te pueden quitar el móvil...
-Jo... ¡Pero si estoy en el recreo!
-Pero yo no. Te tengo que dejar, Violeta. Hasta luego.
Ella lo apaga y suspira. Daría cualquier cosa porque sus amigas o Jorge estuvieran allí. Seguir estando en su antiguo instituto... Aunque se alegraba mucho de que Rubén viviera también por allí y así pudiera verlo más.

***

A penúltima hora, no vino el profesor que debería darles clase a Daniel y Eliot, y armaron un gran alboroto. Además, Estrella y Ainoa, que tampoco tenían maestro, se colaron en su clase en cuanto el de guardia hubo pasado lista y se hubo ido. Allí casi todos se llevaban bien, habían algunos amigos de Peter que a ellos no terminaban de caerles; pero nada más. Eliot, Dani, Ainoa y Estre estaban muy integrados en sus grupos. Uno puso la música a todo volumen y algunos empezaron a bailar y a tontear. Dani se subió a una mesa a petición de las chias y empezó a bailar, un chico se ocupó de levantarle la camiseta para que se le vieran los abdominales, y Eliot gritó:
-¡¿A que se os cae la baba a to'as, eh?!
-No tanto como contigo, guapo. -bromeó otro niño imitando a una niña de la clase.
Todos sonrieron.

***

Justin estaba sentado en el patio cuando Margarita, una chica de su clase, se acercó y se sentó a su lado.
-¿Qué haces? ¿Por qué no puedes hacer gimnasia?
-El otro día me hice daño en el tobillo mientras corría.
-Aps... Lo siento.
-No importa, no es nada. ¿Y tú?
Ella se sonrojó un poco.
-Tengo la regla... -le confesó en un murmullo. Muchas chicas le tenían confianza y hablaban con él de sus temas íntimos y amorosos, porque causaba mucha seguridad. Él sonrió.
-¡Pero no te sonrojes, mujer! Si ninguna de vosotras debería de tener vergüenza por eso. ¿No ves que gracias a que vosotras lo sufrís todos nosotros hemos nacido? Sin vosotras no existiría la raza humana. Os debemos mucho por vuestro pequeño sufrimiento. -le guiñó el ojo.
-Claro, osea que para que vosotros viváis y os reproduzcáis nosotras lo tenemos que pasar mal, ¿no es eso? -bromeó ella. Justin sonrió.
-Hombre... Pues si te lo quieres tomar así... -Ella sonrió- Los dos géneros tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, ¿no?

-¿Ah, sí? ¿Y vosotros? ¿Qué tenéis de malo? ¿Qué es lo que vosotros tenéis que soportar por el bien de la comunidad?
-Pues... -pensó un rato- ahora mismo no se me ocurre nada; pero seguro que algo habrá.
Se rió.
-¿Cómo le va a tu amigo Agustín? -se interesó.
-Pues por ahora bien, que yo sepa.
-¿Si?
-Sí. Está muy bien. Estudiando y eso. -sonreía.
-Me alegro.
-¿Y tú? ¿Qué te cuentas? -recogió las piernas y se puso en “posición de escucha”.
-Pues... No sé... Oye ¿no deberíamos de estar atendiendo para saber hacerlo cuando estemos bien?
-Pues sí... Pero es que no hay ganas... -se quejó- Me aburre mucho. En fin...
Sacó una libreta de su mochila y Margarita vio como empezaba a dibujar. Sonrió. Él se giró un poco para que no lo viera. Cuando terminó, se lo enseñó, y la chica se rió.
-¿Qué? -bromeó él- ¿Habrá que coger bien la posición de los ejercicios, no? Pero ya que lo hacemos, pues lo hacemos bien, que quede bonito.
-Claro, claro... -se aguantaba la risa- Me gusta tu dibujo, está muy bien.
-Gracias. -actuó como si se sintiera alagado.

***

Cuando Daniel salió del instituto, se despidió de sus amigos y tuvo que dirigirse al instituto de la calle de enfrente; tenía que recoger a su primo Borja, que estaba en primero, porque sus padres no podían ir a por él y se quedaría con ellos a comer. Mientras se iba acercando, se alegraba de no tener que estudiar allí: era un edificio grande y todo gris que se le asemejaba a una cárcel. Esperaba que no fueran como los criminales de la cárcel la gente de allí, por el bien de su primo. Y también por el de su hermano si el repetía; porque, si eso pasaba, intentaría convencer por todos los medios a sus padres para que lo metieran allí, con tal de no tener que coincidir con él. Era muy pesado, ya lo era cuando estaban en el mismo edificio al estar Lucas Martín en párvulos mientras que él estaba en primaria, y no quería que lo metiera en líos. Aunque, claro estaba, si se metía en líos con alguien aún in estar en el mismo instituto, iría él a defenderle y a meterse con todo aquél que quisiera molestarle.
Cuando llegó, había una masa enorme de gente a la salida del instituto. Unos hablando, otros fumando, los de aquí besándose, los de más allá peleándose,... Lo normal. Buscó a su primo con la mirada y se acercó a él, que esperaba impaciente.
-¿Qué tal, Borja?
-Pues aquí estamos, Dani.
Él cogió la mochila del muchacho y se la colgó al hombro, su tía le había avisado de que se había pegado un buen golpe hacía poco y le hacía daño llevarla.
-Gracias.
-No hay de qué.
Daniel echó un vistazo a toda la gente, a ver si encontraba a alguna cara conocida. Casi al otro lado de la muchedumbre, se topó con la cara de una muchacha de grandes ojos azules con un precioso pelo castaño con mechas oscuros. Hubo un momento en el que no consiguió apartar la mirada, unas milésimas de segundo.
-¿Quién es esa? ¿La conoces? -preguntó a Borja.
-¿Quién?
-Aquella.
-¿Esa?
-Sí.
-No sé... Pero creo que está en tercero.
-Um...
-¿Por qué?
-Curiosidad.
-¿Te gusta.
-El dejó escapar un resoplido.
-Sí, vaya... -dijo sarcástico.
-¿Entonces?
-¿Es que uno no puede tener curiosidad por una chica sin que quiera tener nada con ella? Me había parecido que ya la había visto antes. Anda, vamos.
Entonces la chica lo miró.

***

Cuando Violeta vio a ese galante chico moreno de ojos marrones que la miraba se quedó un poco sorprendida. Esperaba que mirara a otra persona, ella estaba con Rubén y no quería problemas. En seguida el chico se fue acompañado de un enano de primero. Ella se quedó con su imagen en la mente. No sabía por qué; pero había algo en él que había conseguido llamarle de alguna manera su atención.

12 comentarios:

  1. Quien será el chico? Chaaan chaaan chaaaan jajaja. Muchas thankius por subir hoy por mí y por poner mucho a Justin, jejeje. Y lo de Borja...haber cuando lo lee S que seguro que le hace ilusión. Jajaja me la imagino: *Voz de pito como ella pone* Hayyy que ha puesto a Borjaaaa *-* jaja cuando lo lea posiblemente me mate, pero bueno, es de cariño :)
    Sube cuando puedas y me avisas como siempre, por whatsaap :)

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    1. Jajaja S te mata seguro ;)
      De nada, gracias a ti por leernos =)
      (Opinión María del Mar)

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  2. Cada vez más interesante. Sigue así.

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  3. Uuuy quién es? Que intriga, jaja. Me cae muy bien Justin :D
    Seguid así que me estoy enganchando a la historia. :)

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  4. Me has enganchado, tu y tu Justin....

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    1. Nosotras más bien, jeje, somos dos amigas =D

      ¡Me alegro de que te guste! No sabéis lo feliz que nos hacéis =)
      Justin mola mucho, es buenísimo =)

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  5. Me encanta la novela, pero no estoy seguro que de se pueda escribir una coma y después puntos suspensivos. Estoy estudiando letras y en mi vida he visto eso... pero lo demás está bien, a parte de alguna faltilla

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    1. Nos alegramos mucho de que te guste =D
      ¡Vaya, gracias por avisar! Ahora mismo lo cambio ;)

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  6. Jooo, chicas, sois geniales. Me encanta la novela, poquito a poco me va enganchando, jajajaja. Como ya dije Justin me encanta ^^
    Besitos a las dos y espero que tengáis mucha fama con esta pequeña historia
    Saludos de Aiara

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    1. ¡Nos alegramos muchísimo de que te guste! ^^
      ¡Ojalá! Gracias =') Suerte a ti también, que escribes muy bien.
      ¡Un beso!

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